Tecnologías ecológicas : Automóviles eléctricos y pilas de hidrógeno

Hace doscientos años, en 1806, el ingeniero suizo François Isaac de Rivaz inventó un motor de combustión interna que funcionaba con una mezcla combustible de hidrógeno y oxígeno, pero el automóvil que diseñó para el motor fue un fracaso. Los primeros automóviles eléctricos se inventaron unos 25 años más tarde, mucho antes de que aparecieran los Sres. Daimler, inventor del motor a gas moderno en 1885, y Benz, titular, en 1886, de la patente DRP 37435 por un automóvil a gasolina.
A principios del siglo XX, los automóviles eléctricos eran más comunes que los modelos a gasolina, por muchas de las razones por las que hoy los consumidores se interesan nuevamente por los automóviles eléctricos: no producían emanaciones nocivas, eran silenciosos y más fáciles de manejar. Entonces, ¿por qué los automóviles a gasolina, más contaminantes, coparon el mercado? Esto se debe a varios factores.




Henry Ford, buenas rutas, combustible barato

"Construiré un vehículo para las masas", declaraba Henry Ford en 1903. Y eso hizo. El Modelo T, con un motor de combustión interna a gasolina, se lanzó al mercado en 1908 a un precio de 950 dólares EE.UU. Durante sus 19 años de producción, su precio bajaría hasta 280 dólares EE.UU. Ningún otro automóvil podía competir – y aun menos los eléctricos que, en su punto álgido en 1912, se vendían en promedio a un precio de 1.950 dólares EE.UU. Todo estaba dicho.
Los automóviles eléctricos también perdieron debido a su alcance limitado. A principios de siglo, esto no constituía un problema puesto que las únicas rutas adaptadas para conducir se encontraban en las ciudades. Sin embargo, tras la primera guerra mundial, las naciones comenzaron a construir autopistas y rutas para unir sus ciudades. Los automovilistas pronto quisieron aventurarse más allá de donde podían llegar con los automóviles eléctricos.
El descubrimiento de abundantes recursos de crudo redujo el precio del petróleo, con lo cual la gasolina se volvió más abordable. Empero, los automóviles eléctricos no desaparecieron, ni tampoco el uso de hidrógeno como combustible, simplemente desaparecieron de la consciencia popular hasta que la crisis petrolera de la década de 1970 y las preocupaciones ambientales recordaran su existencia.

Energía limpia

Los actuales motores de combustión interna pueden convertirse fácilmente para funcionar con diversos combustibles, hidrógeno inclusive. No obstante, las pilas de hidrógeno usadas para alimentar automóviles con motores eléctricos son dos o tres veces más rendidoras que los motores de combustión interna a gasolina. Además, no producen emisiones y, debido a que disponen de pocas partes móviles, son silenciosos y no vibran.
El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes del universo. Puede extraerse del gas natural, del carbón, del petróleo crudo, etc., pero la única fuente no contaminante de hidrógeno es el agua. Los átomos de hidrógeno y oxígeno presentes en el agua pueden separarse de modo fácil y no contaminante por electrólisis, usando idealmente electricidad procedente de fuentes no contaminantes, tales como paneles solares o turbinas eólicas. El hidrógeno resultante puede comprimirse para ser almacenado y utilizado en pilas de combustible.
Fue un físico galés, William Grove, quien en 1842 inventó la primera pila de hidrógeno sencilla. Grove recombinó el hidrógeno con oxígeno – revirtiendo el proceso de electrólisis – para producir electricidad generando tan sólo agua como subproducto.
Unos 100 años más tarde, los documentos publicados por Grove suscitaron interés por este descubrimiento en Francis Bacon, químico de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, quien mejoró considerablemente esta tecnología en la década de 1950. En la década siguiente, Pratt y Whitney obtuvieron bajo licencia la explotación de la patente de pilas de combustible de Bacon y perfeccionaron la tecnología para la NASA. La misma pila de combustible podía suministrar electricidad para la duración de un vuelo y calefacción y agua potable limpia para la tripulación de una nave espacial.  Apollo, Gemini y las siguientes misiones de la NASA, incluido el transbordador espacial, funcionaron con pilas de combustible. La tecnología de Grove estaba a punto.

 
Varias empresas fundadas después de la crisis petrolera de la década de 1970 se interesaron en la pila de hidrógeno en tanto que fuente no contaminante de energía renovable, usando los documentos de Grove y la información de la patente de Bacon como punto de partida para su investigación. Los investigadores hoy estudian diversos tipos de pilas de combustible, como lo demuestran los centenares de solicitudes internacionales de patente presentadas en los últimos años en el marco del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) para inventos relacionados con pilas de combustibles.
En la década de 1990, un equipo de investigación de Ballard Power Systems, del Canadá, realizó un importante avance al descubrir una manera de incrementar la densidad de potencia del hidrógeno, haciendo pasar la cifra media de 200 vatios/litro a alrededor de 1.500. Usando la tecnología de pila de combustible con membrana de intercambio protónico de Ballard, un automóvil con un motor de tamaño similar al de un automóvil a gasolina puede tener un rendimiento equivalente – pasando de 0 a 100 km/h en 15 segundos, con velocidades máximas de alrededor de 150 km/h. La tecnología también se adapta a usos domésticos – electricidad y calefacción – o a aplicaciones de energía de reserva.

Energía alternativa.



 Genéricamente, se denomina energía alternativa, o más propiamente fuentes de energía alternativas, a aquellas fuentes de energía planteadas como alternativa a las tradicionales o clásicas.1 No obstante, no existe consenso respecto a qué tecnologías están englobadas en este concepto, y la definición de "energía alternativa" difiere según los distintos autores: en las definiciones más restrictivas, energía alternativa sería equivalente al concepto de energía renovable o energía verde, mientras que las definiciones más amplias consideran energías alternativas a todas las fuentes de energía que no implican la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo); en estas definiciones, además de las renovables, están incluidas la energía nuclear o incluso la hidroeléctrica.
Los combustibles fósiles han sido la fuente de energía empleada durante la revolución industrial, pero en la actualidad presentan fundamentalmente dos problemas: por un lado son recursos finitos, y se prevé el agotamiento de las reservas —especialmente de petróleo— en plazos más o menos cercanos, en función de los distintos estudios publicados. Por otra parte, la quema de estos combustibles libera a la atmósfera grandes cantidades de CO2, que ha sido acusado de ser la causa principal del calentamiento global. Por estos motivos, se estudian distintas opciones para sustituir la quema de combustibles fósiles por otras fuentes de energía carentes de estos problemas.
Las energías alternativas se dividen en dos grandes grupos:
No todos coinciden en clasificar la energía nuclear dentro de las energías alternativas, pues al igual que los combustibles fósiles, se trata de un recurso finito, y además presenta problemas medioambientales importantes, como la gestión de los residuos radiactivos o la posibilidad de un accidente nuclear. Sin embargo, la reducida emisión de CO2 de esta tecnología, y la todavía insuficiente capacidad de las energías renovables para sustituir completamente a los combustibles fósiles, hacen de la energía nuclear una alternativa sujeta a fuerte polémica.

ENERGÍAS RENOVABLES

preguntas y respuestas
1. ¿Cómo escoger entre las distintas opciones de energía?
Hay varias posibilidades de energías alternativas y un factor muy importante es la decisión que los gobiernos van a tomar en cuanto al costo, no sólo de la producción, sino también el de administración, de transporte y el impacto ambiental que está ocasionando.

2. ¿Cuál es el impacto ambiental?
Depende de que energía hablemos. Si nos referimos a la energía basada en hidrocarburos, el impacto más grande es el de gas carbónico, CO2, al que se le atribuye el calentamiento global.
Por esa razón y porque estamos consumiendo energía más rápido que la que estamos produciendo, necesitamos pensar en otras fuentes de energía.

3. ¿En qué fuentes de energía debemos pensar?
En una que sea barata, que tenga aceptación social, que esté disponible para todos y que tenga un bajo impacto ambiental.
En la ciudad se tienen energías de red nacional, las convencionales, que puede ser por crudo o por hidrocarburos, de plantas de carbón, energía nuclear e hidroeléctricas.
Al hacer referencia a una pequeña población o lugares marginados, hablamos de energía eólica y solar; y cuando es transporte, a Biomasa.

4. ¿De qué depende el uso que se le da a la energía?
De quiénes estemos hablando y de qué posibilidades tenemos. Se estudia el ahorro del consumo y aumentar la eficiencia de las máquinas que producen la energía; entonces, parte del dinero para la investigación es para el aumento de eficiencia.
Ahora hay aumento de eficiencia directo, por ejemplo una turbina que produce electricidad y se pasa a una que sea más ligera, que de vueltas más rápido y a un costo menor.
Otro caso es el de un calentador de agua conectado a la electricidad y pasar a un calentador solar o un abanico en el patio de la casa.

5. ¿Cómo se aumenta la eficiencia?
El punto clave es energía barata, los pueblos se desarrollan en un mundo en función de la disponibilidad de energía barata.
Las fuentes de energía se están acabando porque las estamos consumiendo más rápido.

6. ¿Cuáles serían las recomendaciones a seguir?
-Que cambien a las energías alternativas, haciendo más eficiente el sistema.
-Buscar otras fuentes de energía eléctrica. En el caso de las hidroeléctricas, el impacto ambiental se va a dar a menor escala.
-Las plantas nucleares, que son extremadamente eficientes y no producen  dióxido de carbono, CO2; además de ser muy barata su producción.
-La energía eólica muestra beneficios y puede competir, su precio ha bajado y la eficiencia ha subido.
-Desarrollar conciencia con la gente de las industrias y no toma las precauciones para aliviar el daño que causa al Medio Ambiente.

Urquidi-Macdonald, Mirna
Profesor
• Doctorado (Becario posdoctoral), Pierre et Marie Curie del Instituto de la Universidad de París VI, Física-Química de Plasmas, 1975
• Doctorado (Graduación con Mención), Física del Plasma, Faculté d'Orsay, la Universidad de París XI, 1972
-Investigadora
-Conferencista internacional

glosario

•    Energía solar
Energía radiante producida en el Sol como resultado de reacciones nucleares de fusión. Llega a la Tierra a través del espacio.

• Energía eólica
Es la energía obtenida de la fuerza del viento, es decir, mediante la utilización de la energía cinética generada por las corrientes de aire.

• Energía de las mareas
En lugares de la costa se puede aprovechar la energía de las olas del mar construyendo una presa o barrera.

• Energía geotérmica
Se refiere a la energía térmica producida en el interior de la tierra. Su aplicación práctica principal es la localización de yacimientos naturales de agua caliente.

• Energía biomasa
La biomasa, al igual que la eólica, proviene de la energía solar convertida por la vegetación, por medio de la fotosíntesis en materia orgánica

• Energía hidráulica
Es una energía limpia, y autosuficiente, es la que se obtiene del aprovechamiento del movimiento del agua.

Reciclaje

Fin del agua.

Jefe Indio.

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